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Por: Juan Dufflar Amel
4 de marzo del 2008
El genocidio israelí en la Franja de Gaza ha liquidado el denominado proceso de paz para el Oriente Medio y sus despojos yacen bajo ruinas anegadas por ríos de sangre de la población civil palestina.
Las conversaciones entre el gobierno de Tel Aviv y la Autoridad Nacional Palestina, relanzadas en la conferencia internacional, celebrada en noviembre pasado en Annápolis, Estados Unidos, han culminado en una masacre, ante la mirada impávida de gran parte de la comunidad internacional y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
La escalada de extrema violencia desatada por los intensos e incesante bombardeos de la aviación y la artillería del ejército sionista en el noroeste de Gaza, ha cobrado en menos de una semana la vida de más de 150 palestinos, entre ellas las de niños menores de ocho años e infantes recién nacidos y la de numerosas mujeres, mientras los heridos duplican esa cifra.
La criminal agresión contra el empobrecido y desolado territorio palestino, ha devenido la más mortífera desde el estallido de la segunda Intifada en el septiembre del 2000.
Como cínico pretexto para lanzar el zarpazo de una ofensiva militar terrestre a gran escala, los oficiales del ministerio de Defensa de Tel Aviv afirman “No tener otra alternativa para poner fin a los ataques de los cohetes de la resistencia palestina contra ciudades de Israel”, y sólo los detiene el contar con unas condiciones meteorológicas más propicias para la ya dispuesta devastadora operación.
Con apenas 350 kilómetros de superficie y una población de un millón 500 mil palestinos, la Franja de Gaza se ha convertido desde hace varios meses en una plaza sitiada por Israel y sumida en un férreo bloqueo de alimentos, agua y combustible, el cual ha originado una crisis humanitaria de trágicas y grandes proporciones.
Desde que hace tres meses se iniciaron las conversaciones para la solución del cruento conflicto los ataques a poblaciones palestinas no han cesado, dejando tras si una sangrienta estela de asesinatos colectivos.
Según estimados, las últimas víctimas inocentes de los salvajes bombardeos israelíes en distintas localidades de Gaza, elevan a 6 mil 257 número de personas fallecidas durante el conflicto israelo-palestino en los últimos ocho años.
En los territorios palestinos ocupados y los autónomos se vive un ambiente de guerra total, y, por lo afirmado por el primer ministro israelí, esta continuará “hasta restaurar la seguridad en el sur del país”, o sea que proseguirá la indiscriminada cacería humana, convertida por Israel en un festín de hienas.
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