Por: Ricardo Becchio
2 de junio del 2007
Este es un mundo amordazado, al que solo se le escuchan balbuceos pidiendo justicia y libertad, pues el clamor por el oprobio es acallado con bocas cerradas por calabozos desde Guantánamo a Jenin.
El silencio es cada vez más sonoro, las voces reclamando el derecho de los pueblos se ahoga en gayolas de la gran alianza que, en el lugar del alma tiene intereses y estos no conllevan moral, el capitalismo y el sionismo han generado una simbiosis y la carcoma que resume destruye albedríos y redención.
Ya casi no se puede adjetivar lo que perpetran a diario los integrantes del lobby USA-Israel concordando incluso, en ocasiones, intereses que parecieran opuestos pero en su pragmatismo desalmado confluyen en el objetivo común: detentar el poder, demostrarlo y aplicarlo. Palestina e Irak, y en menor medida el Líbano son la evidencia de algo que pareciera fuera de control y con manifiestos síntomas de incrementarse.
Sharon en su momento luego Olmert estuvieron absolutamente decididos a “no aceptar” un gobierno palestino por más congruente que fueran sus estamentos, los óbices serían interminables y las silentes primeras planas, ocultarían su perniciosa postura en contra de la paz.
Todo ello produjo un agravamiento de la situación palestina, los refugiados están al límite o dentro de la tragedia, no hay, en este momento en todo el orbe un pueblo, nación o etnia con mayor porcentaje de refugiados y con precariedades vivenciales terminales, pero…tampoco de ello se escucha, lee o publica, la mordaza es eficaz y de ambos extremos de sus nudos tiran con fuerza los dueños y formadores de opinión, la prensa que solo dice lo que “a nosotros nos conviene” como algún visionario colaborador de Herzl ya insertara en sus protocolos hace más de una centuria.
La mordaza debe ser quitada. Es nuestro deber contar verdades, difundirlas, propagarlas, de este modo el testimonio de los justos llegará del levante hasta el poniente de la mano de la paz y la justicia a pesar de misiles, de tanques y de rejas. Hagámoslo por Palestina y por nosotros que somos la humanidad toda.., que está callada y necesita declamar. |